¿Por
qué?
Debido a la sociedad a la que
nos enfrentamos día a día, no sirve de nada nuestra visión utópica de un modelo
de sociedad correcto y sin dramas. Lo que ya conocemos hoy por hoy, es lo que le
da forma cada día a nuestro estilo de vida y la manera como la vivimos; es
decir, yo me rijo por un patrón personal de conducta, pero siempre a
complacencia del mínimo común múltiplo. Desafortunadamente, aunque pensemos
diferente, nos vemos a obligados a actuar de cierta forma, para no “pelar
bolas” y subsistir en este mundo.
Ejemplo:
El tema de las putas toca
muchos trasfondos en nuestra sociedad, más allá de que estés de acuerdo o no,
es algo que no puedes cambiar. Es un tema que viene desde el siglo XVIII a.C. en
la antigua Mesopotamia, donde ya se hablaba de proteger los derechos de las
prostitutas. Entonces venimos cargando con este patrón desde hace muchos años,
y viendo la evolución del mismo; es por ello que algunas personas lo ven
normal, otras lo aceptan, unas lo aborrecen y al resto simplemente no le
importa.
En mi sociedad utópica no
incluiría la prostitución, porque si a ver vamos, aunque cada quien es dueño de
su cuerpo y de sus actos, esta profesión ha traído problemas graves como el tráfico
infantil y la trata de blancas, cosa que pasa en el mundo, y a la mayoría no le
importa hasta que le pasa. Sin embargo; hoy por hoy, la prostitución es un
trabajo como cualquier otro, y aunque atente contra la moral, la religión, las
buenas costumbres, es algo con lo que se tiene que lidiar, como con el
narcotráfico, los asesinos en serie y las colas de Caracas. Hay prostitutas por
placer y otras por necesidad, ya sea de dinero o de aceptación sexual.
Seremos lo que tenemos qué
ser y no lo que queramos ser porque muchas veces el mundo no combina con
nuestros ideales, tampoco somos muchos los que nos ponemos a analizar las
pequeñas cosas de nuestra cotidianidad, tal vez porque estamos sumidos en un estrés
caótico y vivimos una vida acelerada; o simplemente no nos tomamos el tiempo de
apreciar un árbol o un atardecer, y no me refiero a verlo reflejado en una
fotografía, sino vivir el momento.
Vivimos lo que nos toca vivir
y no lo que queremos, porque aunque encaminemos nuestra vida a llenar ese vacío
con carreras universitarias, trabajos importantes, parejas exitosas, nunca
seremos realmente felices, porque la felicidad es sólo un momento y no un
destino.
Conclusión:
No pierdas tu tiempo
criticando a tu misma especie humana, somos individualistas y diversos por naturaleza,
haz siempre lo que te haga sentir bien contigo mismo y saca las garras cuando
sea necesario. No es cuestión de ganar o perder, la vida no es una competencia,
la clave está en tolerar y expandir la mente para entender lo que no conocemos.
¿Un mundo mejor? Quien sabe… A lo mejor si morimos todos con una bomba nuclear,
florezca una sociedad nueva consciente y que logre ser lo que quiera ser.


Da qué pensar. En mi opinión, por eso es que hay tantos personajes antiguos o de épocas pasadas que son idolatrados hoy en día. Les tocó ser lo que fueron, pero en su época no fueron bien apreciados. Quizá eso siga pasando hasta el final de los tiempos.
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