Yo escribo para el que quiera leer.

Yo escribo para el que quiera leer y conocer un poco más allá.

Un simple análisis de esas pequeñas cosas de las cuales no nos percatamos.

sábado, 23 de febrero de 2013

Sociedad de Cartón






Seremos lo que TENEMOS qué ser, no lo que QUERAMOS ser…

¿Por qué?

Debido a la sociedad a la que nos enfrentamos día a día, no sirve de nada nuestra visión utópica de un modelo de sociedad correcto y sin dramas. Lo que ya conocemos hoy por hoy, es lo que le da forma cada día a nuestro estilo de vida y la manera como la vivimos; es decir, yo me rijo por un patrón personal de conducta, pero siempre a complacencia del mínimo común múltiplo. Desafortunadamente, aunque pensemos diferente, nos vemos a obligados a actuar de cierta forma, para no “pelar bolas” y subsistir en este mundo.

Ejemplo:

El tema de las putas toca muchos trasfondos en nuestra sociedad, más allá de que estés de acuerdo o no, es algo que no puedes cambiar. Es un tema que viene desde el siglo XVIII a.C. en la antigua Mesopotamia, donde ya se hablaba de proteger los derechos de las prostitutas. Entonces venimos cargando con este patrón desde hace muchos años, y viendo la evolución del mismo; es por ello que algunas personas lo ven normal, otras lo aceptan, unas lo aborrecen y al resto simplemente no le importa.

En mi sociedad utópica no incluiría la prostitución, porque si a ver vamos, aunque cada quien es dueño de su cuerpo y de sus actos, esta profesión ha traído problemas graves como el tráfico infantil y la trata de blancas, cosa que pasa en el mundo, y a la mayoría no le importa hasta que le pasa. Sin embargo; hoy por hoy, la prostitución es un trabajo como cualquier otro, y aunque atente contra la moral, la religión, las buenas costumbres, es algo con lo que se tiene que lidiar, como con el narcotráfico, los asesinos en serie y las colas de Caracas. Hay prostitutas por placer y otras por necesidad, ya sea de dinero o de aceptación sexual.

Seremos lo que tenemos qué ser y no lo que queramos ser porque muchas veces el mundo no combina con nuestros ideales, tampoco somos muchos los que nos ponemos a analizar las pequeñas cosas de nuestra cotidianidad, tal vez porque estamos sumidos en un estrés caótico y vivimos una vida acelerada; o simplemente no nos tomamos el tiempo de apreciar un árbol o un atardecer, y no me refiero a verlo reflejado en una fotografía, sino vivir el momento.

Vivimos lo que nos toca vivir y no lo que queremos, porque aunque encaminemos nuestra vida a llenar ese vacío con carreras universitarias, trabajos importantes, parejas exitosas, nunca seremos realmente felices, porque la felicidad es sólo un momento y no un destino.

Conclusión:

No pierdas tu tiempo criticando a tu misma especie humana, somos individualistas y diversos por naturaleza, haz siempre lo que te haga sentir bien contigo mismo y saca las garras cuando sea necesario. No es cuestión de ganar o perder, la vida no es una competencia, la clave está en tolerar y expandir la mente para entender lo que no conocemos. ¿Un mundo mejor? Quien sabe… A lo mejor si morimos todos con una bomba nuclear, florezca una sociedad nueva consciente y que logre ser lo que quiera ser.